Especialista en desilusiones fuertes

lunes, 9 de mayo de 2016

Boomerang

Cuando las alternativas para escapar de la realidad se agotan, vuelvo, siempre vuelvo. Y como mi capacidad para reincidir es inagotable, encuentro a este como el espacio más sano para volver a algún lugar.
Porque ya volví a cometer errores. Volví a creer en esa capacidad para acomodar la realidad a mi modo, a intentar condicionar situaciones para lograr lo que mi cabeza se imagina.
 Después de tantos años y tantas derrotas acumladas debería aprender que nunca me funcionó. Nunca logré cambiar a nadie y cuando no tuve que cambiar nada, miré para el costado.

Ahora quise volver a donde no había nada que cambiar, y me encontré con que los años hicieron su trabajo, y las reglas del juego ya no son las mismas. Otra vez, idee una situación en mi cabeza sin contemplar todos los condicionantes que forman parte de la realidad hoy.  No quiero caer en el auto consejo y decirme "es momento de soltar", pero si, definitivamente no va a quedar otra que sentarse a esperar, al menos por un rato, a que las cosas vengan sin que yo las llame, ni las fuerce.

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