Porque hoy llueve y no traje los auriculares, porque me desperté tarde y no conseguí combi, porque la humedad hace que mi cara parezca la de Enrique Pinti y mi pelo el de Hermione Granger y por sobre todo porque en este momento no puedo ni jugar al voley ni puedo ir a la cancha. Por eso escribo hoy, parada en el 113, con la ansiedad cotidiana de llegar rápido a San Pedrito.
Miro la pantalla del teléfono, miro por la ventana. Una cuadra menos. Pantalla, ventana, pantalla. Es casi una secuencia interminable. Pasar por Segurola y Rivadavia implica acordarse de Anto y Lu y ahí puede que la distracción haga lo suyo y no deje que la ansiedad cuente cuadras. Ya me falta menos.
Escribir en el teléfono se esta volviendo costumbre y no se si me encanta, extraño las tardes del 2009 donde me sentaba en la compu de casa a dejar que mis ideas busquen la forma menos implícita de generar algo distinto en la gente. Desde esa época en adelante no cambiaron muchas cosas, pero la gente leía mi blog y tenia cierta popularidad, incluso llegue a formar amistades que aun conservo gracias al intercambio de cotidianidades disfrazadas de entradas.
La realidad es que en este momento no se como seguir esta entrada, tomo un rumbo que no esperaba y siento que el tema latente de hoy ya no encajaría. En el camino de estos años deje esa facilidad para enganchar temas y palabras, debería sentarme en el viejo triciclo y releerme a ver si vuelve un poco de la inspiración que antes solía tener. Pensando bien, puede que sea producto de la poca inspiración que me produce esto de escribir desde el teléfono, es como que automáticamente me lleva a utilizar la forma mas simple de decir las cosas, escribir rápido y sin pensar demasiado, lo cual de todas formas seria bastante coincidente con el "cortito y al pie" que elegí de titulo para este blog.
Miro la pantalla del teléfono, miro por la ventana. Una cuadra menos. Pantalla, ventana, pantalla. Es casi una secuencia interminable. Pasar por Segurola y Rivadavia implica acordarse de Anto y Lu y ahí puede que la distracción haga lo suyo y no deje que la ansiedad cuente cuadras. Ya me falta menos.
Escribir en el teléfono se esta volviendo costumbre y no se si me encanta, extraño las tardes del 2009 donde me sentaba en la compu de casa a dejar que mis ideas busquen la forma menos implícita de generar algo distinto en la gente. Desde esa época en adelante no cambiaron muchas cosas, pero la gente leía mi blog y tenia cierta popularidad, incluso llegue a formar amistades que aun conservo gracias al intercambio de cotidianidades disfrazadas de entradas.
La realidad es que en este momento no se como seguir esta entrada, tomo un rumbo que no esperaba y siento que el tema latente de hoy ya no encajaría. En el camino de estos años deje esa facilidad para enganchar temas y palabras, debería sentarme en el viejo triciclo y releerme a ver si vuelve un poco de la inspiración que antes solía tener. Pensando bien, puede que sea producto de la poca inspiración que me produce esto de escribir desde el teléfono, es como que automáticamente me lleva a utilizar la forma mas simple de decir las cosas, escribir rápido y sin pensar demasiado, lo cual de todas formas seria bastante coincidente con el "cortito y al pie" que elegí de titulo para este blog.
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