[...Ángel de la Guarda, dulce compañía, no se desampares ni de noche,
ni de día. Si me desamparas, ¿qué será de mi?
Ángel de la Guarda, ruega a Dios por mi...]
Me puse a pensar en los nenes cuando tienen miedo por la noche.. Para ellos la solución es tan simple como correr a las camas de sus mamas, donde automática e ingenuamente todo se sana.
No existen ni monstruos ni fantasmas. El sueño vuelve a ser profundo, como si fuera imposible que estando ahí algo los pudiera afectar, estar al lado de mamá anula el miedo por completo.
Me puse a pensar en cuanto nos sobrevaloran, porque en su inocencia y sana ingenuidad, no se les ocurre imaginar que a las mamás algunas noches también nos encantaría tener una cama dónde nos podamos refugiar.
No existen ni monstruos ni fantasmas. El sueño vuelve a ser profundo, como si fuera imposible que estando ahí algo los pudiera afectar, estar al lado de mamá anula el miedo por completo.
Me puse a pensar en cuanto nos sobrevaloran, porque en su inocencia y sana ingenuidad, no se les ocurre imaginar que a las mamás algunas noches también nos encantaría tener una cama dónde nos podamos refugiar.